La creatividad muere con la queja. Piensa, imagina, valora nuevas opciones, arriesga un poco, crea otros caminos, muévete, propón algo… La queja es un lastre muy pesado que te deja sin energía para nada más. Cambia el «todo es una mierda», donde no hay nada que hacer, por el «esto (concreto) no me gusta, aquello lo haría diferente, lo que me apetece realmente es esto otro», etc. y ábrete puertas. Date opciones para cambiar lo que no te gusta.

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