El Daño

El Daño

Normalmente cuando pensamos en «daño» aparece otra persona o situación que es la que nos daña. Rara vez nos paramos a ver el (auto)daño que nos provocamos nosotros/as mismos/as ante esa persona y/o situación.
Poner conciencia a nuestra parte de responsabilidad es importante, porque es ahí donde podemos actuar y cambiar algo. Hacernos responsables del daño que nos hacemos nos puede ayudar a parar, a buscar otras opciones, a intentar algo diferente. Algo con lo que no nos dañemos.

Muchas veces esto es difícil, aun sabiendo el daño que nos hacemos, ahí seguimos. Repitiendo una y otra vez eso que no nos sienta bien, eso que nos perjudica.

En ese caso lo primero será no apartar la responsabilidad y convertirla en coletilla. “Haciendo esto me hago daño, y me hago responsable”. Esto te puede ayudar a tener presente tu parte, a no dejar de lado que tu tienes algo que ver con todo eso y que, finalmente, eres tu quien quiere hacer algo diferente que no le dañe.

Puede que por ti mismo/a no puedas hacer algo distinto, no puedas cambiar tu manera de relacionarte con esa persona o situación, pero en ese caso lo que sí puedes hacer es pedir ayuda.

¿Qué haces tú, o no haces, que te está haciendo daño?
¿Qué necesitas de ti en esta situación?

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14 + 3 =

BENEFICIOS DEL TRABAJO DENTRO DEL GRUPO TERAPÉUTICO

BENEFICIOS DEL TRABAJO DENTRO DEL GRUPO TERAPÉUTICO

 

 

Quiero hablarte de los beneficios dentro del grupo terapéutico

 

La terapia en grupo está indicada para trabajar y explorar de una manera  amplia  y con la ayuda del reflejo que aportan los/as compañeros/as, mi estar en el mundo. Todo aquello que se pone y pongo en juego como miembro de una sociedad, de una familia, de un equipo, de un grupo..

De manera callada, y a veces no, el grupo nos pone en canción: quién eres, qué haces aquí, qué buscas, qué estás dispuesto a poner en juego, qué tienes para dar a cambio…

Para los que habéis pasado por los 2 procesos, el de la terapia individual y el del grupo terapéutico, sabéis que lo  que se mueve en cada uno es distinto. En terapia individual todo el espacio lo ocupas tú, tu terapeuta está ahí para tí, para lo bueno y lo malo. Se podría parecer a ser hijo/a único/a. Cuando formas parte de un grupo de terapia tienes que buscar tu sitio, coger tu espacio, compartir, reñir… también te puedes apoyar en otros/as, acompañar, aprender de otras experiencias, como cuando se tienen hermanos y hermanas.

El grupo enseña a ver y a usar el propio poder y también enseña a amar.

Algunos de los beneficios que ofrece son:

– La diversidad de experiencias individuales, cada persona del grupo, con su individualidad y experiencias personales, ofrece a los/as demás integrantes formas de actuar, pensar y sentir únicas y muy valiosas para el propio crecimiento personal.

A través de estas experiencias individuales que cada cual comparte y aporta, el grupo se nutre y crece.

 – Genera movimiento interno y grupal, las condiciones del grupo terapéutico lo convierten en una sociedad peculiar que favorece el cambio individual (Peñarrubia). Tanto lo que pasa, como lo que no pasa dentro de un grupo, provoca un movimiento interno en cada uno/a de sus integrantes. Y a su vez, estos movimiento individuales, generan uno grupal.

 – Refleja los puntos ciegos, es como si el grupo tuviera una sabiduría propia que supera a la del/la terapeuta.

El grupo posee la capacidad de ver aquellos aspectos propios de los que la persona por sí misma, no es consciente. Ayudando así a poder ver más allá, denunciando estos aspectos, apoyándolos o reflejándolos.

 – Permite explorar nuevas formas de relacionarse, ofreciendo un espacio seguro donde poder experimentar y explorar, con ayuda de los demás integrantes y el coordinador, nuevas formas de relacionarse con el mundo y con uno mismo. Formas más auténticas para el individuo, con las que, a pesar del miedo e inseguridad iniciales, poder sentirse más en consonancia.

 – Brinda apoyo y soporte, el grupo genera una red de soporte donde cada persona puede sentirse comprendida, escuchada, respetada y apoyada en su experiencia. Cuando uno/a se siente acompañado/a puede realizar un camino con más luz, la que le brindan los/as que van a su lado.

 – Favorece el sentido de pertenencia, este aspecto es muy importante, ya que la experiencia de pertenecer, sentirse parte de un todo más allá de la propia individualidad, pone en marcha sentimientos de confianza, adecuación, compromiso y cercanía. Genera fuerza e impulso y aleja la sensación de soledad. Estás unido/a a personas con las que compartes ideas, sentimientos, objetivos, etc.

Aquí es donde cobra fuerza el principio «el todo es más que la suma de sus partes».

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3 + 9 =

¿DESDE DÓNDE LO ESTÁS HACIENDO?

¿DESDE DÓNDE LO ESTÁS HACIENDO?

¿Desde dónde lo estás haciendo? ¿Desde dónde estás juzgando?, ¿Desde dónde respondes?, ¿Desde dónde valoras una situación?… Desde la idealización (propia o ajena), desde las expectativas (propias o ajenas), desde la emoción que te inunda en este momento, desde tus creencias sobre lo que tendría que ser y cómo…

Siempre hay información que nos estamos perdiendo. Nuestras, de las demás personas, de la relación, de las circunstancias. Obviamente, no podemos, ni tenemos que conocerla toda. Pero sí que viene bien plantearnos nuestro lugar, desde dónde estoy viendo lo que veo. De esa manera, puedes ampliar el foco, observarte y observar fuera, permitirte otras opciones. De esa manera, puede ser más fácil que respondas en consonancia a ti, a los/as demás y a la situación.

De esa manera, puede que sea más fácil sentir tu responsabilidad, es decir, ver lo tuyo, tu parte en lo que haces o no haces. El daño que puedes hacer si reaccionas así, el daño que te puedes hacer si piensas y te hablas de esa manera. Las consecuencias que eso que haces o no haces, pueden tener para otras personas o para «X» situaciones de tu vida. Y desde ahí, con una visión más amplia de la situación, puedes decidir con responsabilidad.

Siempre hay algo más allá de lo que puedes ver desde la ventana por la que miras ahora..

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10 + 12 =

LA CREATIVIDAD MUERE CON LA QUEJA

LA CREATIVIDAD MUERE CON LA QUEJA

La creatividad muere con la queja. Piensa, imagina, valora nuevas opciones, arriesga un poco, crea otros caminos, muévete, propón algo… La queja es un lastre muy pesado que te deja sin energía para nada más. Cambia el «todo es una mierda», donde no hay nada que hacer, por el «esto (concreto) no me gusta, aquello lo haría diferente, lo que me apetece realmente es esto otro», etc. y ábrete puertas. Date opciones para cambiar lo que no te gusta.

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11 + 7 =

QUE TU ROL NO SEA TU CÁRCEL

QUE TU ROL NO SEA TU CÁRCEL

Que tu rol no sea tu cárcel.

Lo bueno de los roles es que vayan variando. Esto permite que podamos ir afrontando vivencias, experimentar lo que necesitamos y nos permite también adaptarnos y responder a un medio cambiante.

Cuidado con quedarnos pegadas y pegados a: ser la buena, el responsable, la madre, el hijo, la pequeña, la mayor, el líder, el pasota, la rebelde, la mediadora, el cuidador y cualquier rol en el que te veas enjaulado/a y no sientas la libertad de ser. Es decir, que pienses, sientas y actúes siempre en base a ese rol, sin poder hacerlo de otra manera.

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