DIETA-REPRESEIÓN-FRUSTRACIÓN-REBELDÍA-CULPA-DIETA

DIETA-REPRESEIÓN-FRUSTRACIÓN-REBELDÍA-CULPA-DIETA

Si te dice algo este círculo vicioso… para. Replanteate desde dónde has empezado (exigencia, vergüenza, comparación, culpa…), date tiempo para ver qué necesidad tienes y sentir cuál es tu deseo. Después ten en cuenta tus capacidades, tus límites y ajusta al máximo tus expectativas, toca tierra. Es más fácil sostener cualquier cosa cuando tenemos los pies en la tierra.

No es lo mismo querer que nuestro cuerpo esté lo más fuerte y sano posible, que querer tener otro cuerpo

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AMIGOS-AS

AMIGOS-AS

AMIGOS/AS, son como un jardín… flores, plantas, arboles, arbusto, etc. Cada cual requiere de unos cuidados. Lo que a una le sienta bien, puede que a la otra no y esto es importante saberlo, conocerlas.

Lo que lo hace bonito son las diferencias… tamaño, olor, forma, textura.

Algunas las has plantado tu, muchas han crecido a partir de las raíces de otras, las hay que han llegado a tu vida con un recorrido hecho.

Unas son de temporada y brotan cada cierto tiempo, para después desaparecer hasta la próxima.

Algunas son muy fuertes, a penas necesitan agua o luz para seguir vivas, otras necesitan más cuidados para no venirse abajo o secarse.

Unas son más de interior, las tienes dentro de casa, a otras les sienta mejor el exterior, que les de el aire y la luz directa… pero eso si, todas y cada una necesitan atención, constancia y dedicación. Con esto tendrás un maravilloso jardín de amigas y amigos en tu vida. Más grande o más pequeño, poco importa mientras esté vivo.

Aun con todo, alguna se puede marchitar, secar o morir, y también forma parte del proceso.

La amistad es un área muy importante para nuestra salud mental, hay que cuidarla.

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NUEVOS HÁBITOS

NUEVOS HÁBITOS

Introducir NUEVOS HÁBITOS no es nada fácil. Se dice que con 21 días haciendo algo nuevo, ya lo tienes. Para mí no es tan sencillo. ¿Cómo lo hacemos los/as que no somos tan disciplinados/as?, ¿qué pasa si me cuesta ser constante?

Podemos encontrar nuestra propia forma de adquirir nuevos hábitos, hacerlo a nuestra manera. Aquí cada cual apelará y le funcionará una cosa: obligarse, machacarse, recompensarse, apoyarse en otros, recurrir a profesionales, etc.

En mi experiencia, cuando me paro a apreciar y conecto realmente con cómo me sienta en el cuerpo eso que estoy haciendo, como me siento… repetirlo o dejar de hacerlo se me presenta como una necesidad y/o un deseo. Deja de ser algo externo y obligado y pasa a ser algo mío y para mí. Desde ahí, me cuesta menos. Aunque no siempre consigo llegar a ese punto.

Ánimo a todas aquellas personas que estáis intentando adquirir nuevos hábitos. Centrémonos en el proceso, no en la meta.

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5 PREGUNTAS QUE PUEDES HACERTE CUANDO SIENTAS BLOQUEO EMOCIONAL

5 PREGUNTAS QUE PUEDES HACERTE CUANDO SIENTAS BLOQUEO EMOCIONAL

¿Te ha pasado alguna vez sentirte bloqueado/a ante algún suceso o persona y no darte cuenta hasta llegar a casa o a algún otro lugar seguro? En ese momento te paras y aparece una sensación a la que no sabes poner palabras, pero que te dice que algo no ha ido bien. Entonces asoman pensamientos como: tendría que haberle dicho esto o tendría que haber hecho esto otro… Soluciones a toro pasado que ya no sirven de mucho, más que para machacarte.

Mantener el contacto con uno/a mismo/a no es fácil, tú lo sabes, es un entrenamiento. Y como cualquier otra práctica, requiere de algo de tiempo y dedicación para aprenderla e integrarla. Por eso es bueno ir adquiriendo ciertos hábitos que te puedan ayudar a estar más en ti y saber lo que te pasa cuando te pase.

Te propongo 5 preguntas que puedes hacerte ante lo que te vaya pasando durante el día y en tus relaciones interpersonales:

¿Qué sensaciones tengo ahora mismo? Presta atención a tus sensaciones, por ejemplo: siento tensión, me siento fría, siento angustia, calor, mareo, pesadez, bloqueo, etc. La sensación es lo primero que aparece, lo que nos da la primera pista.

¿Dónde lo siento? Ahora situalo en tu cuerpo, por ejemplo: siento tensión en la mandíbula o en el cuello, siento frío en el pecho,  siento angustia en la boca del estómago, bloqueo en la garganta, calor en las mejillas, etc.

¿Cómo me hace sentir esta sensación? Es decir, si te dejas estar un rato con esta sensación ¿qué emoción aparece, qué tono emocional deja? Por ejemplo: me siento enfadado/a, siento pena, me siento humillado/a, me da vergüenza, siento miedo, etc.

¿Con qué lo relaciono? Aquí se trata de ponerle contenido a eso que siento. Observa si viene alguna situación, imagen, persona o recuerdo cuando te dejas sentir esto.

– Y por último, ¿qué necesito? Muchas veces lo que se hace figura, aquello que emerge y se hace presente sin saber muy bien a qué viene, como una sensación, emoción, un sentimiento o idea, nos indica que estamos necesitando algo con algún asunto, como por ejemplo: emprender alguna acción, decirle algo a alguien, tomar una decisión, poner límites, despedirnos, etc.

El primer paso para dirigirnos hacia la satisfacción de nuestra necesidad y/o deseo, es tenerlo bien identificado. Ponerle nombre, cara, contenido. Muchas veces, es precisamente el no detectar lo que nos está pasando, lo que interfiere y hace que nos quedemos parados/as, con confusión, haciendo algo muy distinto de lo que en realidad necesitamos y de esta manera insatisfechos/as y con frustración.

Parate y observa… registra eso que sientes, ponle contenido y legitímalo.

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AUTOCONCEPTO

AUTOCONCEPTO

El autoconcepto es la idea que tenemos de nosotros/as mismos/as. De lo que somos, lo que valemos, de nuestras capacidades, de nuestra imagen, de cómo nos comportamos, etc.

Suele empezar por: es que yo soy así o no soy asá, esto no va conmigo, esa no soy yo y demás afirmaciones rígidas de este estilo, que más que ponérnoslo más fácil, nos dificultan la vida.

Es natural, es sano tener una idea de uno/a mismo/a, de lo contrario iríamos como pollo sin cabeza. Lo que trabajamos en terapia es la manera de poder ir ampliándolo, flexibilizarlo, conocer de qué está hecho. Porque nuestro autoconcepto es un filtro que nos ayuda a relacionarnos. Lo que yo pienso de mi lo voy a poner en la relación con los demás, con el trabajo, con el trato hacia mi, con cómo me relaciono con mis deseos y mis necesidades, etc.

Un ejemplo podría ser: yo no soy egoísta, por tanto no me permitiré hacer algo que me apetece si la otra persona quiere hacer algo diferente. Eso sería egoísta por mi parte, y como yo no soy así, ¡pues a tragar!

Haz el ejercicio… ¿Cómo soy?, ¿cómo no soy? ¿Cómo se pone en juego, esto que yo pienso de mi, cuando salgo al mundo?

¿Me ayuda a relacionarme, a ir hacia lo que quiero, a estar a gusto conmigo y con los/as demás… o me lo pone más difícil?

Es hora de parar y desmenuzar ese autoconcepto que he ido creando y ver qué aspectos si, que aspectos no, que cosas a veces, que otras no tanto, que conductas no me permito, cuáles me salen automáticas, etc.

¡Hora de ampliar y flexibilizar!

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